| Bendito seáis por siempre, que aunque os dejaba yo a Vos, no me dejasteis Vos a mí tan del todo que no me tornase a levantar con darme Vos siempre la mano. Y muchas veces, Señor, no la quería, ni quería entender cómo muchas veces me llamabais de nuevo. Esta divina unión, y el amor con que yo vivo, hace a mi Dios mi cautivo y libre mi corazón; y causa en mí tal pasión ver a mi Dios prisionero, que muero porque no muero. POEMAS DE SANTA TERESA DE JESÚS. |
domingo, 4 de marzo de 2007
GRACIAS, TERESA DE ÁVILA, POR SENTIR ASÍ
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario